MATPRO

MATEMÁTICA PROACTIVA

Cuando termines de leer este artículo, activarás tu mente matemática. De hecho, siempre la has tenido activa. Si alguna vez te dijeron que eras malo en matemáticas, te mintieron; si puedes leer esto, tienes una mente matemática perfecta.

Todos nacemos con una mente matemática potentísima. Es el instrumento con el que nos ha dotado la naturaleza para adaptarnos al ambiente y sobrevivir. La mente matemática no es, como podríamos pensar, la que nos permite entender las fórmulas algebraicas, calcular enésimos decimales de pi o visualizar formas geométricas.

La mente matemática, tal como la vio Maria Montessori, es la capacidad que tenemos los seres humanos para resolver problemas, para descubrir patrones en la naturaleza y planificar acciones que nos conduzcan a un objetivo previamente visualizado.

Todos disfrutamos cuando usamos nuestra mente matemática, porque estamos diseñados evolutivamente para sentir placer al resolver problemas y descubrir relaciones entre sucesos, y por eso tenemos tendencia a los acertijos, adivinanzas, chistes, paradojas, etc.

Entonces, ¿por qué no disfrutamos, de niños, con el estudio "clásico" de las matemáticas? Pues porque no respondían a nuestro nivel de desarrollo, y se daba todo directamente de forma abstracta. Si antes de darnos la fórmula del volumen del cubo, hubiéramos podido rellenarlo con arena, no solo recordaríamos mejor por la experiencia sensorial placentera que tuvimos (que también), sino que tendríamos una visión tridimensional real de la capacidad. Si nos hubieran explicado por qué es importante saber esto, lo recordaríamos mucho mejor.

Las matemáticas están en el ambiente, y los niños pueden aprenderlas del mismo modo en que aprenden a hablar, con los acontecimientos cotidianos de la vida diaria. Así se aprenden matemáticas en Montessori: midiendo, pesando, contando, comparando y moviendo objetos que con su elocuencia muda nos descubren los secretos de nuestra propia mente matemática.

Nuestra tarea como educadores es exaltar la mente matemática del niño, no dándole reglas ni soluciones a cada tipo de problema, sino despertando su admiración, curiosidad, guiándole a la observación y exploración, estableciendo preguntas y planteando retos. Desde cualquier ámbito. El ejemplo con el que voy a activar tu mente matemática proviene de la Historia.

"Los antiguos babilonios vivían en un clima muy caluroso, por lo que los tejados de sus casas no tenían forma puntiaguda para desviar la lluvia, sino que tenían terrazas blancas que reflejaban los cegadores rayos del sol. Al caer la noche, los babilonios subían a sus terrazas a refrescarse, en grupos para charlar o simplemente a mirar las estrellas. Una noche, se dieron cuenta de que la cúpula celeste se movía en bloque, y decidieron elegir una estrella. Desde que dejaron de verla en el horizonte, contaron los días hasta que volvieron a verla aparecer por el lado opuesto. Contaron exactamente 360 días. Y por eso dividieron el contorno del círculo en 360 grados, para medir los ángulos, y por eso hoy decimos que damos una vuelta completa cuando damos un giro de 360 grados."


RAFAEL BELAUNDE MZ C LT 15 EL PROGRESO - CARABAYLLO
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